jueves, 3 de febrero de 2011

Blue Valentine...desde las entrañas

Lo primero que tengo que decir acerca de esta película es que Michelle Williams está bien nominada al Óscar como Mejor Actriz Principal, aunque creo que Natalie Portman, con su dramática danza y su contundente actuación en Black Swan, se lo llevará esta vez. Lo segundo, que si Ryan Gosling hubiera sido nominado no tendría opción con Colin Firth, de The King's Speech. No importa. Estos dos están para grandes cosas y su carrera apenas comienza a ver el fruto de su trabajo.
Si les digo que es una historia de una pareja y su crisis matrimonial, pues no parecerá gran cosa. PERO, si les digo que es una trama muy bien dirigida de dos actores que aunque muy jóvenes han llegado a madurar su actuación de una manera impecable, que de paso son productores (no podían salir con cualquier actuación por su propio bien económico)  que nos hacen vibrar con un tema tan básico como la cotidianidad de las pequeñas cosas de una familia joven que busca como salir adelante, empezarían a creer que con algo tan aparentemente sencillo se puede lograr una buena película. (Aprende Angelina). El diálogo no verbal se destaca en esta película. Alcanza a producir un apretón en el pecho cuando recibes el desamor, el hastío, la desilusión, el arrepentimiento, la rutina, sumado a una ligera sensación de que no todo está perdido. La sentí desde las entrañas, me lo creí y cada uno de los  personajes está en el actor correcto. Pasión, amor, desespero, resentimiento, sexo apasionado, sexo rutinario. Miradas iluminadas, miradas opacas. Abrazos llenos, abrazos vacíos. El limbo de una relación que se quiere morir a destiempo. Silencios cortos, silencios eternos que desembocan en una inevitable cadena de gritos estancados. Esperanza y desesperanza. El antes y el después en un manejo de "flashbacks" casi imperceptible pero que no deja confundir al espectador. Un relato bien contado en un enternecedor y desesperado marido por recuperar el amor de su mujer y en una mujer que no sabe a qué horas se pedieron sus sueños y en qué momento la magia se convirtió en rechazo.

Después de tres años, vuelvo al ruedo bloguero

Había abierto esta ventana al corazón, en un momento muy difícil. Llegaba a un país diferente al mío, estrenando esposo, familia política y lo más duro: mi abuelita había muerto y no pude darle el último adiós junto a mi familia. A veces me pregunto si soy de aquellas personas que se inspiran con las crisis y tienen que escribir para botarlo todo o simplemente sufro de ese defecto indeleble de empezar las cosas y no terminarlas. Me pido perdón por ser así. Por ser impaciente pero creo que es una marca genética. Lo que no sirve que no estorbe y ya. Y empiezo nuevos proyectos pero algo pasa.


Soy una agraciada de Dios porque estoy construyendo un hogar hermoso junto a un compañero epectacular que me da la alegría día a día cuando me despierto y ahora una mejor motivación para vivir, que es mi pequeño tesoro, el amor de los dos hecho carne. Mi hija Montserrat. Para mí tenerla ha sido la mejor experiencia de mi vida, pero a la vez la más difícil al estar lejos de mi núcleo familiar. Estoy empezando una nueva familia y ese es y será mi hogar aquí o en el sitio que sea. Pero canalizar eso y aterrizarlo creo que ha sido lo más difícil pues sigo pensando que mi familia es mi esposo, mi hija, mi madre y mis hermanos. Ah...y mi padre que está volviendo a mi vida pero esa es otra historia. Pero vivo lejos de esa otra mitad de mi vida. Lejos no de corazón, pero siento que en la cotidianidad me hacen tanta falta y a veces llega a ser muy doloroso. Pero es la vida que elegí. Ahora siento que es necesario un cambio. Y en la búsqueda de ese cambio te topas con situaciones que creías más superables...Hoy quiero exorcizar algo que desde hace semanas me tiene rondando la cabeza. He buscado ayuda y nuevas opciones para tener mejores ingresos en mi casa pero parece que la gente no le interesa ni tiene la capacidad de ponerse en los pantalones del otro.


Es cierto que esta nueva ola de redes sociales hace que te creas amigo de personas que ni te conocen. Pero en la búsqueda de nuevas oportunidades tienes que moverte con los contactos que tengas a tu alcance. Y ahí es cuando me pregunto si estoy pidiendo mucho al esperar que por lo menos me contesten con un NO GRACIAS, pero que contesten... Como dice la canción: "Ódiame por piedad yo te lo pido, ódiame sin medida ni clemencia, odio quiero más que INDIFERENCIA". Es como si fueras invisible. Y parece que el ego de muchas personas no los deja ver que los correos electrónicos tienen una pestañita que dice: RESPONDER. Bueno, pero gracias a Dios no todas las personas son así, y de cuatro contactos importantes, dos me han contestado. Nada mal, no? Cierto. Me quejo mucho a veces. Uno con posibilidades de reunión la próxima semana y el otro contacto, de mi país, dio posibilidades en remojo, si me necesitan. Bueno pero es que creo que me ha dolido el silencio de los otros dos contactos porque lo que he alcanzado a ver de ellas es que son personas que tienen posibilidad de ayudarme y que se beneficiarían mucho de mi trabajo. Por qué no por lo menos decir, "mira en este momento no es posible pero gracias por escribir". Pero na de na. "Pa'lante" como dicen por estas tierras...Conclusión:; no debes esperar mucho o mejor, no esperar nada de la gente y así vivirás más tranquilo. Se ve lindo escrito pero del dicho al hecho hay mucho trecho como dicen por ahí. Seguiré en mi búsqueda...